Cuando alguien va a adquirir un bien de parte de otra
persona, puede suceder que lo que recibe es de inferior calidad o de otro
tipo o clase también inferior a lo que esperaba recibir.
Ejemplo: Esther compró en la tienda un computador con un disco de
500 gigas, pero cuando lo instaló en su casa se dio cuenta de que le
habían dado gato por liebre, pues sólo traía 160 gigas. Así
que tuvo que ir a reclamar el cambio a la tienda.